Publicó MiOrgulloDiversX el 4 de enero de 2026

Cuando ser fuerte cansa

Salud
Cuando ser fuerte cansa
Imagen ilustrativa. Modificada por MiOrgulloDiversX.
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A muchas personas LGBTQ+ se nos ha enseñado a ser fuertes desde muy temprano. Fuertes para resistir comentarios hirientes, para sobrevivir al rechazo, para justificar quiénes somos. Con el tiempo, esa fortaleza constante puede convertirse en una carga silenciosa. Porque ser fuerte todo el tiempo también cansa.


Ser fuerte no siempre es una elección. Para muchas personas LGBTQ+, es una respuesta a un entorno que no fue seguro: familias que no comprendieron, escuelas que no protegieron, sociedades que exigieron silencio. Aprendimos a aguantar, a callar, a seguir adelante sin detenernos a sentir.


Pero cargar con todo sin descanso tiene un costo emocional.



El agotamiento emocional no siempre se nota. Puede manifestarse como:


  • Falta de energía constante
  • Dificultad para sentir entusiasmo
  • Irritabilidad o tristeza sin causa aparente
  • Sensación de soledad incluso estando acompañade

Este cansancio no es debilidad. Es una señal de que has dado demasiado sin recibir el cuidado necesario.



Aceptar que ya no puedes con todo es un acto de honestidad. No siempre hay que ser fuerte. A veces, lo más valiente es admitir que necesitas ayuda, descanso o un espacio seguro para bajar la guardia.


Llorar, pausar, pedir apoyo o simplemente decir “no puedo hoy” también son formas de autocuidado.



En una sociedad que espera que las personas LGBTQ+ siempre se expliquen, se defiendan y se justifiquen, descansar es un acto radical. Elegir tu bienestar emocional es decir que tu vida vale más que la lucha constante.


  • El descanso no borra la fortaleza; la renueva.
  • La comunidad como refugio
  • Cuando ser fuerte cansa, la comunidad puede sostener. Amistades, redes de apoyo, espacios seguros y acompañamiento profesional pueden ayudarte a recordar que no tienes que cargar todo en soledad.
  • Ser sostenide también es parte del proceso de sanar.

Cuando ser fuerte cansa, es momento de escucharte con compasión. No tienes que demostrar nada a nadie. Tu valor no depende de cuánto aguantes, sino de cuánto te cuidas. En la comunidad LGBTQ+, permitirnos ser vulnerables es otra forma de orgullo, una que nos devuelve el aliento y la esperanza.

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